19/11/13

Reseña: The ocean at the end of the lane. Neil Gaiman


Entrar en el Waterstone's de Picadilly y encontrar copias del último libro de Neil Gaiman firmado por el autor parece una señal del destino, verdad? 
No tenía pensado leer 'The ocean at the end of the lane' hasta dentro de una temporada, pero la semana pasada llegué a Inglaterra para quedarme durante tres meses, y en esos primeros días adaptándome al país no podía pensar en un mejor compañero que esta novela (por cierto, mi legendaria falta de signos de puntuación iniciales se debe precisamente a utilizar un portátil con teclado inglés, perdón a los guardianes de la gramática)

Ha sido un gran reencuentro con el autor; hace años me había enamorado con The Sandman, Stardust, Neverwhere y American Gods, pero lo que había leído últimamente de él no había conseguido llegarme de verdad (a pesar de que Coraline me gustó mucho). 

He leído varias críticas en las que se comenta que en este libro Gaiman toca de nuevo muchos temas recurrentes, y es cierto, pero lo hace desde una perspectiva nueva, mucho más personal y visceral. Me ha encantado la cercanía y vulnerabilidad que se percibe, el autor ha comentado que el relato contiene detalles autobiográficos, y más allá de que tal o cual anécdota hayan ocurrido en la vida real, lo que sí ha logrado conseguir es contárnoslo de tú a tú, a través de las vivencias contadas en primera persona por nuestro protagonista con maestría nos introducimos en la historia como nunca. 

Al preparar esta reseña me dí cuenta de que nunca llegamos a conocer el nombre del protagonista, pensándolo creo que esto ayudo a que me identificara aún más con él, no sólo estamos viviendo juntos todo lo que ocurre sino que esa falta de definición del personaje hace que (al menos en mi caso) se funda con nosotros y lo vivamos todo casi en primera persona.

En esta historia, como en la mayoría del autor, se utiliza la fantasía para hablar de temas cotidianos desde otro punto de vista. Para mí la historia fantástica es uno de los puntos fuertes del libro, entre otras cosas porque Gaiman escribe rematadamente bien, y por desgracia eso no es tan común en este género. Más de una vez me he descubierto releyendo un párrafo o frase simplemente por lo bien escrita que estaba, y eso en un autor contemporáneo se agradece mucho. Tenemos además algunas referencias a mitos clásicos que son marca de la casa, personajes femeninos fuertes e independientes, una mala malísima digna de Roal Dahl, y un par de detalles finales que al menos a mí me dejaron con el corazón en un puño.


El otro gran punto fuerte, en mi opinión, es el acercamiento a la infancia; el libro tiene un fuerte componente nostálgico, pero aún hablando de un período que siempre tendemos a idealizar, en este caso mira a la infancia como verdaderamente es. Llena de esperanzas e ilusiones pero también de temores. Nos recuerda a los adultos tal como los veíamos cuando éramos pequeños, antes de traspasar la frontera y volvernos uno de ellos. Nos muestra la forma de pensar de los niños, con su lógica aplastante que ahora que vivimos en un mundo tan lleno de matices ya no tiene sentido. Y nos habla del miedo por supuesto, de las cosas que los niños no temen pero aterrorizan a los adultos, y viceversa.

Todo eso en menos de 200 páginas de pura diversión! 
Si os habéis quedado con ganas de más, podéis leer las reseñas de Magrat y de Tinuwel, descubrir qué sintió Patrick Rothfuss cuando recibió su ejemplar firmado, o leer la muy personal reseña de Amanda Palmer. Espero que os animéis a leerlo y me comentéis vuestra opinión!

Puntuación:



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